El sector inmobiliario colombiano combina agencias de barrio con décadas de trayectoria, franquicias nacionales de corretaje, administradoras de propiedad horizontal que gestionan conjuntos y edificios, avaluadores independientes y, cada vez más, plataformas digitales que conectan compradores, arrendatarios y propietarios sin necesidad de una oficina física. Sea cual sea tu modelo —corretaje tradicional, administración de PH, avalúos o un portal digital—, el nombre con el que operas es un activo que vale la pena proteger desde el principio. El registro ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) es lo que convierte ese nombre en un derecho exclusivo: sin él, cualquier otra inmobiliaria o intermediario puede registrarlo primero y dejarte a ti fuera de tu propio nombre.
¿En qué clase de Niza va tu inmobiliaria?
Los servicios inmobiliarios —corretaje, intermediación en la compraventa y el arrendamiento de inmuebles, administración de propiedad horizontal, avalúos y, en general, la gestión de bienes raíces— se registran en la clase 36 de la Clasificación de Niza, la misma que agrupa los servicios financieros, bancarios y de seguros. Es la clase principal para cualquier inmobiliaria, agencia de corretaje o administradora de PH, sin importar si operas con oficina física, de forma independiente o a través de una plataforma digital.
Conviene distinguir la clase 36 de otras clases con las que suele confundirse. Si tu empresa no solo vende o arrienda, sino que también construye los proyectos —una constructora-inmobiliaria, por ejemplo—, la actividad de construcción cae en la clase 37, independiente del corretaje. Si tu modelo de negocio es, ante todo, una plataforma o portal tecnológico (un proptech) más que una agencia tradicional, conviene sumar la clase 42 para el componente de software. Y si además de intermediar ofreces asesoría jurídica o notarial formal sobre las transacciones —más allá de la gestión comercial propia del corretaje—, esa actividad corresponde a la clase 45, no a la 36.
| Clase | Qué cubre | ¿Cuándo la necesitas? |
|---|---|---|
| 36 | Corretaje inmobiliario, intermediación en compraventa y arrendamiento, administración de PH, avalúos, gestión de bienes raíces | Siempre: es la clase principal de cualquier inmobiliaria o agencia de bienes raíces |
| 37 | Construcción de edificaciones | Si además de vender o arrendar, tu empresa construye los proyectos (constructora-inmobiliaria) |
| 42 | Software y plataformas tecnológicas | Si tu negocio es ante todo una plataforma o portal digital (proptech) |
| 45 | Servicios jurídicos | Si prestas asesoría legal o notarial formal sobre las transacciones, más allá de la intermediación comercial |
Para entender cómo funciona la Clasificación de Niza en general, consulta la guía de clases de Niza.
Marcas recién publicadas en la clase 36 (en trámite ante la SIC)
- Hipocredit — Lo Que Necesito.co SAS · clase 36
- ANZI — Anzi Colombia SAS · clases 36, 42
- BMI ahorro — BMI FINANCIAL GROUP, INC. · clases 9, 36, 42
- Manu by Nubank — Nu Pagamentos S.A. - Instituição de Pagamento · clases 9, 36, 42
- HR Ratings — ALBERTO ISAAC RAMOS SUÁREZ · clases 36, 38
- GlobalUniversidad Posgrado — GLOBAL TUITION [&] EDUCATION INSURANCE CORPORATION · clases 36, 41
- GlobalUniversidad 360 — GLOBAL TUITION [&] EDUCATION INSURANCE CORPORATION · clases 36, 41
- TEBU — TERRASOS S.A.S · clase 36
Publicaciones recientes en gacetas de la SIC monitoreadas por FacilMarcas. Estar publicada no equivale a estar concedida, y la clase 36 puede abarcar más productos que este sector.
Qué puedes proteger
En una marca de inmobiliaria, la identidad se construye en varias capas, y varias de ellas son registrables por separado:
El nombre de la marca: es el elemento central. Si tu inmobiliaria se llama "Terravo", "Kalvora" o "Roble", ese nombre puede registrarse como marca denominativa en la clase 36. Es lo que el propietario busca en línea, lo que el arrendatario ve en el aviso pegado en la fachada y lo que un cliente recomienda a otro — el activo más valioso de toda la identidad.
El logo o isotipo: si tienes un símbolo propio —un tratamiento gráfico distintivo para tu aviso, tu valla, tus tarjetas o el chaleco de tus agentes—, puedes registrarlo como marca figurativa. En el sector inmobiliario, donde el aviso de "se vende" o "se arrienda" pegado en la propiedad suele ser el primer contacto visual con un cliente potencial, un logo registrado te protege de imitaciones visuales incluso si el imitador usa un nombre distinto.
Nombre + logo (marca mixta): protege la combinación completa. Es habitual en inmobiliarias porque el aviso, la valla y las tarjetas de los agentes casi siempre presentan el nombre junto con el símbolo. Registrar la mixta y, además, el nombre solo como denominativa independiente, da la cobertura más amplia.
El lema: si tu inmobiliaria tiene un eslogan propio y genuinamente distintivo —no una frase genérica sobre confianza o experiencia—, también puede registrarse. El estándar de distintividad aquí es exigente: el lema debe identificar tu marca, no describir una cualidad que cualquier inmobiliaria puede reclamar por igual.
Logos recién publicados en la clase 36






¿Cuánto cuesta registrar la marca de tu inmobiliaria?
El costo combina siempre dos partes: las tasas oficiales de la SIC —que no son un ingreso del profesional, sino un valor que fija el Estado— y los honorarios profesionales por preparar, radicar y hacer seguimiento del trámite. Ambas se cobran por clase, así que si tu negocio solo necesita la clase 36 el costo es menor que si además sumas la 37 porque también construyes tus proyectos.
El desglose completo, con las tarifas vigentes y ejemplos de escenarios típicos, está en la guía de cuánto cuesta registrar una marca en Colombia. En FacilMarcas, la búsqueda de antecedentes es siempre gratuita; si necesitas más certeza sobre un caso puntual —por ejemplo, si el nombre de tu inmobiliaria se parece al de otra ya registrada—, puedes pedir una revisión legal profesional como paso opcional.
Las tasas oficiales de la SIC cambian con el tiempo. Antes de radicar tu solicitud, confirma siempre el valor vigente en la guía de costos o directamente con la SIC.
Cómo registrarla, paso a paso
El trámite ante la SIC sigue cinco pasos: búsqueda de antecedentes, clasificación correcta en Niza, radicación de la solicitud, publicación en la Gaceta de Propiedad Industrial —donde terceros pueden oponerse— y, si nada lo impide, el examen de fondo y la concesión del certificado de registro. En la práctica, el proceso completo suele tomar entre 9 y 12 meses desde la radicación. Una vez concedida, la marca queda protegida durante 10 años, renovables de forma indefinida mientras sigas usándola.
Si estás decidiendo si llevar el trámite por tu cuenta o con apoyo profesional, la guía de registrar tu marca tú mismo o con abogado compara ambas rutas con honestidad. El detalle de cada paso está en cómo registrar una marca en Colombia.
Errores comunes en marcas de inmobiliaria
El sector inmobiliario tiene una tentación particular: la palabra "inmobiliaria" o "bienes raíces" es tan común en el rubro que muchas empresas la incorporan directamente a su marca, sin sumarle un elemento propio y distintivo. Ese es el error más frecuente del sector.
Nombres descriptivos del negocio. "Inmobiliaria Casas", "Bienes Raíces del Norte", "Arrendamientos Ya" describen el tipo de negocio o el servicio que prestas, no un origen empresarial concreto. La SIC los niega porque cualquier inmobiliaria tiene el mismo derecho a decir que vende casas o arrienda inmuebles: esas palabras no pueden pertenecer en exclusiva a una sola empresa. "Inmobiliaria" o "bienes raíces" puede seguir apareciendo en tu aviso o tu razón social, pero lo que realmente se registra y te protege es el elemento distintivo que las acompaña.
Nombres geográficos. "Inmobiliaria Chapinero", "Bienes Raíces del Poblado", "Finca Raíz del Norte" hacen referencia directa a una zona, un barrio o una ciudad. La SIC suele negarlos porque el territorio es de todos: cualquier inmobiliaria que opere en esa misma zona tiene el mismo derecho a mencionarla. Un nombre geográfico describe dónde operas, no quién eres.
Nombres laudatorios. "La Mejor Inmobiliaria", "Bienes Raíces Premium", "Inmobiliaria de Confianza" son elogios genéricos. Suenan bien en un aviso o una valla publicitaria, pero no cumplen la función esencial de una marca, que es identificar un origen empresarial concreto frente a la competencia.
¿Qué sí funciona en el sector inmobiliario? Los signos de fantasía —palabras inventadas, sin significado previo, como "Terravo" o "Kalvora"— son los más seguros porque no describen nada: solo identifican. Los signos arbitrarios —palabras que existen en el idioma pero no tienen relación directa con los bienes raíces, aplicadas a una inmobiliaria, como "Roble" o "Alcaraván"— también funcionan bien, porque su significado original no describe el servicio. En cualquiera de los dos casos, la clave es que el nombre distinga tu inmobiliaria, no que describa lo que haces o dónde operas.
Antes de registrar, busca si tu nombre está libre
El mercado inmobiliario en Colombia tiene un volumen muy alto de agencias activas, desde negocios de barrio con años de trayectoria hasta franquicias nacionales y plataformas digitales. Antes de invertir en aviso, vallas, tarjetas o publicidad, vale la pena confirmar que el nombre que quieres usar no choca con una marca ya registrada o en trámite en la clase 36.
En FacilMarcas puedes hacer esa búsqueda con IA de forma completamente gratuita: escribes el nombre de tu marca, seleccionas la clase 36, y obtienes una señal de disponibilidad antes de comprometer ninguna inversión. Si el resultado genera dudas —por ejemplo, si aparece un nombre parecido en tu misma categoría—, puedes pedir una revisión legal para tener un criterio profesional antes de radicar.
La guía de búsqueda de antecedentes marcarios explica en detalle qué examina la búsqueda y cómo interpretar el resultado.
Preguntas frecuentes
¿En qué clase se registra una marca de inmobiliaria?
Los servicios inmobiliarios —corretaje, intermediación en la compraventa y el arrendamiento, administración de propiedad horizontal y avalúos— van en la clase 36, la misma que agrupa los servicios financieros, bancarios y de seguros. Si tu empresa además construye los proyectos que vende, esa actividad de construcción requiere la clase 37 por separado, y si operas ante todo como plataforma tecnológica, conviene sumar también la 42.
¿Puedo registrar "Inmobiliaria [Nombre]" o "Bienes Raíces [Nombre]"?
Las palabras "inmobiliaria" o "bienes raíces" por sí solas son descriptivas del tipo de negocio y no se pueden registrar en exclusiva: cualquier competidor tiene el mismo derecho a usarlas para describirse. Puedes seguir usándolas como parte de tu razón social o tu aviso, pero lo que realmente se registra y te da un derecho exclusivo es el nombre propio y distintivo que las acompaña.
Mi inmobiliaria también construye los proyectos que vende, ¿necesito otra clase además de la 36?
Sí. La clase 36 protege el corretaje, la intermediación y la administración de inmuebles, pero no cubre la actividad de construcción en sí misma, que corresponde a la clase 37. Si tu empresa es una constructora-inmobiliaria que diseña, construye y luego vende o arrienda sus propios proyectos, conviene registrar ambas clases: son derechos independientes que protegen actividades distintas de tu negocio.
En resumen
La marca de tu inmobiliaria se registra en la clase 36, que cubre el corretaje, la intermediación en compraventa y arrendamiento, la administración de propiedad horizontal y los avalúos. Si además construyes los proyectos que vendes, suma la clase 37; si operas ante todo como plataforma tecnológica, considera la 42. Evita nombres descriptivos ("Inmobiliaria Casas"), geográficos ("Bienes Raíces del Norte") o laudatorios ("La Mejor Inmobiliaria") y opta por un signo de fantasía o arbitrario. Antes de radicar, haz la búsqueda de antecedentes —es gratis— para confirmar que el nombre que quieres está libre.
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